domingo, 30 de septiembre de 2007

Melancolía

Viajo sobre dragones de forma sombría, por la ciudad camino, no me preguntes adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, no encuentro más que puertas que niegan lo que esconden. La gente vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto.Por las paredes ocres se desparrama el jugo de una fruta de sangre crecida en el laberinto de la soledad.
Ya el campo estará verde, espero que sea la primavera, cruza por mi mirada un sin fin de personas desconocidas.
El barrio donde habito no es ninguna cosa envidiable, desolado paisaje de antenas y de cables. Vivo en el número siete, de la calle melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de mi niñez. Pero siempre que lo intento ha salido ya el motivo por el cual quiero regresar. Y en la escalera me siento a silbar mi melodía de tristeza.

Es como como quien viaja a bordo de un barco que no lleva capitán, que viene de la noche y va a ninguna parte, así mis pies me encaminan a la cuesta del olvido, regreso luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo, trato de ordenar mis papeles, resuelvo una maraña de interminables cricigramas, me enfado con las sombras que pueblan los pasillos y me abrazo a la ausencia que dejaste en mi cama. Trepo por tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas de donde agarrarse, soy esa absurda epidemia que sufren las aceras, si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy y donde vivo...
Regresa...

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