Las cosas que más te dañan ganan campo al enterearse de tu estado. El tiempo ahora no es mi mejor aliado, las cosas vanales cada vez cobran más terreno dentro de mi vida. Ya no te atraén cosas que antes disfrutabas, cosas como el viajar, estar solo, escuchar la música que te hacía vibrar cada rincón de tu mente, simplemente se ha terminado. Los demonios ahora cada vez luchan en contra del exorsismo que estás llevando a cabo. La mente se ha vuelto macabra al enterarte de las realidades que te acontecen. Al no poder dejar atrás un pasado, simplemente no puedes vivir, recordar cosas que te hacen daño es estarte consumiendo por dentro, es de alguna manera estarte desquitando al llevar a cabo acciones que, simplemente sabes que no son las adecuadas.
Me quedo pensando si las cosas hubieran sido de otra forma distinta. El hubiera simplemente no existe, es mejor saber perdonar, pero ¿un perdón solucionaría todo? Yo creo que sí. Existen varias maneras de saber decir las cosas, existen varias maneras de tener comunicación, existen muchas formas de poder llevar a cabo las cosas. Ahora ya nada es igual. Las cosas nuevas en ocasiones nos llevan por senderos que nunca imaginamos, llegamos a creer que lo nuevo es lo mejor, que son nuevas formas de querer llevar la vida, pero, ¿porqué no recordar lo ya vivido? y si te gusta ¿porqué no estar con ello? claro, simplemente que exista algún tipo de voluntad de uno. Las cosas están presentandose por algo, ¿acaso todo cambiará? Espero que solo cambie lo que está mal hecho, lo que nos pudre, lo que nos lleva a realizar actos que sabemos que pueden llegar a lastimar a alguien.
La soledad se ha vuelto ahora una compañera que cada vez gana más terreno dentro de mi ser. Con ella he vivido muchas etapas, algunas han sido para recuperar lo que había perdido y que ahora he vuelto a perder. Los cambios en mi vida, han sido buenos, cambié mi forma de expresión, de pensar, de sentir, ¿acaso valió de algo? Ojalá y así haya sido. La soledad ahora me aconseja que me detenga a estar esperanzado, me susurra al oído que me quede con ella que me consuma, que se extinga en lo que creo, las voces gritan dentro de mi cabeza que no la escuche, que me contenga a llevar a cabo acciones de las cuales podría arrepentirme, pero ahora solo escucho una voz llamada soledad, una voz tan dulce como la lluvia, el ir y venir de los días, ayudan a esta compañera.
He llegado a creer que ahora es locura la que tengo. Escucho voces en mi cabeza que gritan, se quieren escapr, quieren expresarse a toda costa, Quieren cobrar la forma de seres sólo imaginados en mi cabeza. Han mutado, ahora son más y más crueles, tienen la forma de sombras que se hacen presentes frente a mi. Nublan la vista, distraen mi atención de lo que realizo, mis manos tiemblan al sentir la presencia, mis ojos parecen desorbitados, no tienen un punto fijo. Estoy loco. Cuando estás en este estado, la tranquilidad es como una niebla espeza, te oscurece las cosas cotidianas y corrientes, las imagenes y todo sonido familiar. Todo cobra la forma de desorientado, desencajado y hasta con tinte de misterioso y horrorizante. La demencia es como ese momento de duda, en que no sabría si debo confiar en loo que veo o en la memoria, por el tan solo hecho de que ambas se parecen, y llegar a cometer los mismos errores de malicia...
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